Tú lector, palpitas de vida y de orgullo y de amor como yo, para ti, pues, estos cantos. WALT WHITMAN
☛ A Virgilio Sánchez
Con temblores de otoño
quiero quemar esta tristeza
ese tiempo gastado que
se escapa con sus ansias
entre las olas de la noche.
De repente me quedé
tan vacío, tan solo
tan miñambre.
Un acto, un gesto, una luz
un rostro de amor
una ausencia permanece
con toda su memoria
Atacado por el infinito
indolente y desnudo
el silencio se aleja
agitando sus alas
con la luna del alma.
Hay presencia en su ausencia.
Clavada dentro
el alma se mueve en la sombra
y donde calla el pensamiento
sangra la herida de las creencias.
Cuando mueren las horas
la soledad crece, se llena de frío
de llamas alimentadas con suspiros;
en el vértigo que acompaña al sufrimiento
crecen las noches como un desasosiego
que se expande y aplasta la existencia.
Juntando palabras mudas
en estos versos enfermos
mi corazón desenvainado
se quedó de repente
tan solo, tan vacío
en las ramas de la noche.
Solo
sin una flor, sin un gesto
sin un pájaro, sin una luz.
Solo
con mi canto silente
con mi sed interior
tristeando en mi quietud
siento latir la vida
que cruje en mis desgarros
con cada fulgor invisible que pisa el día.
Es hermoso saber que soy.
Quizá de repente entre la ternura
con éste verso o con el siguiente
besándome los párpados
durmiéndome el corazón.
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